Martin Parr. Colleccionar fotografías, coleccionar el mundo


“[…] El resultado más imponente del empeño fotográfico es darnos la impresión de que podemos contener el mundo entero en la cabeza, como una antología de imágenes. Coleccionar fotografías es coleccionar el mundo. […] Las fotografías son en efecto experiencia capturada”, escribe Susan Sontag en Sobre la fotografía. El trabajo de Martin Parr (Surrey, Reino Unido, 1952) tiene que ver con un cierto afán por el coleccionismo —de hecho, en alguna ocasión ha dicho de él mismo: “soy fotógrafo, editor y coleccionista— de la experiencia humana, una aproximación sociológica al mundo que permite, al que mira, hacerse una idea, construir un imaginario sobre temas específicos relacionados con ciertos rituales y hábitos que tenemos los humanos en el mundo: el turismo, los selfies y, por supuesto, también los cafés y los bares, por poner tan solo algunos ejemplos de la extensísima producción de Parr.

La selección de fotografías que aquí se presentan provienen de distintos trabajos. De series como The Last Resort, un conjunto de fotografías tomadas en New Brighton, un suburbio costero de Liverpool, que son ejemplo temprano del uso del color saturado característico de Parr e influenciado por la fotografía en color estadounidense de fotógrafos como William Eggleston (Memphis, Estados Unidos, 1939), de quien también encontramos una fotografía en este número; también de Cakes and Balls, serie sobre Viena que trata los clichés y las tradiciones de la capital austriaca; de Return to Manchester, ciudad que el fotógrafo ha revisitado en diversas ocasiones desde que comenzó ahí su carrera y quedó sorprendido por lo distinta que era respecto a la casa donde pasó su niñez en Surrey; de Bored Couples, su mítica serie en la que fotografía a parejas supuestamente aburridas, la mayor parte de ellas sentadas en cafés, bares y restaurantes sin aparente conversación y de Seaside Cafes o Postcards from America entre otras.

Proyectos distintos que, sin duda, tienen puntos en común. Entre ellos, la localización del café o el bar como lugar significativo en el que documentar ciertos estilos de vida y actitudes de la sociedad. Martin Parr es, de alguna manera, el fotógrafo de la gente, ahondando en sus costumbres, rituales y también sus excentricidades de una manera irónica, perspicaz, pero también con afecto. Con su mirada, que conjuga un humor y una crítica propiamente ingleses, Parr consiguió revitalizar la fotografía documental y social.

Y un sábado, de buena mañana, hora de estar tomando el segundo café con leche en España, me encuentro con un mail de Martin Parr: “Me encantan los cafés británicos, tienen realmente carácter, especialmente un salón de té, donde se sirven bollos y té a media tarde. Nadie sabe cómo hacer una mejor taza de té, y considerando que aquí, en Gran Bretaña, somos tan malos en tantos temas, es bueno aferrarse a este lugar de confort”.

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Martin Parr. Collecting photographs, collecting the world


“[…] The most grandiose result of the photographic enterprise is to give us the sense that we can hold the whole world in our heads—as an anthology of images,” writes Susan Sontag in On Photography. “To collect photographs is to collect the world […] Photographs really are experience captured […]”1 There is a certain love of collecting evident in the work of Martin Parr (Surrey, UK, 1952), as he himself has recognised: “I’m a photographer, editor and collector”. It involves the collecting of the human experience, a sociological approximation of the world that allows the onlooker to gain an idea, to build a vision, of specific themes as they relate to the rituals and customs we humans have in the world: tourism, selfies and, of course, cafés and bars, to give just a few examples of Parr’s extensive output.

The selection of photographs presented here comes from a variety of projects. They include The Last Resort, a series of photographs taken in New Brighton, a seaside resort in Liverpool, and which provide an early example of Parr’s trademark use of saturated colour, which was influenced by the colour photography of American photographers such as William Eggleston (Memphis, USA, 1939), one of whose photos can also be found in this issue. Also represented are Cakes and Balls, a series that takes Vienna as its subject and looks at the clichés and the traditions of the Austrian capital; Return to Manchester, a city Parr has revisited time and again since starting his career there and which had such an impact on him, so different was it to his childhood home in leafy Surrey; and Bored Couples, a legendary series in which his pairs of subjects are seated for the most part in cafés, bars and restaurants and seemingly stuck for things to say. Photographs from Seaside Cafes, Postcards from America and other series are also included here.

These different projects all have things in common, among them the café or bar as a meaningful place in which to document lifestyles and social attitudes. Martin Parr is, to some extent, a photographer of people. He delves into their customs, rituals and eccentricities in a way that is ironic, sharp but also affectionate. With his typically British eye – humorous yet critical – Parr has revitalised documentary and social photography.

One Saturday morning, just as I was enjoying a second café con leche in Spain, an email from Parr himself landed in my inbox: “I love the British cafe, they have real character, especially a tea room, where you get scones and tea mid afternoon. No one knows how to make a better cup of tea, and considering we are so bad here in Britain on many subjects, it is good to hang onto this one piece of comfort.”